miércoles, 14 de marzo de 2012

SUELO FIRME


Dice que la lluvia es pesada,
como su cuerpo mojado de los viernes.
Estira los brazos y las manos,
casi buscando la manzana de un árbol.
Muerde,
mordisco a mordisco,
la piel y el corazón.
Por las mañanas
el frío le hiela las pestañas,
los labios ateridos,
mientras cuenta
historias de batallas ganadas,
feliz la mirada.

viernes, 2 de marzo de 2012

PABLO GUERRERO ME DICE


Pablo
me dice que escriba,
lo dice cada vez que oigo
su voz profunda
al otro lado del hilo telefónico.
Conversaciones breves,
apenas dos minutos,
un saludo,
cómo te encuentras,
avísame cuando vengas por Madrid,
y escribe,
no dejes de escribir.
La primera vez fue en Sevilla,
una noche de viernes en La Carbonería,
después de un recital,
se acercó,
me dijo:
me gustan tus versos,
no dejes de escribir.
Ahora
que me cuesta tanto
anudar palabras,
pienso
en Pablo,
y me prometo a mi mismo
no dejarlo...

sentirme como una excavadora,
rastrear en los estratos del inconsciente,
acercar los labios y morderte,
buscar dentro y fuera de esta voz
que me pertenece y, a veces, me resulta tan extraña.

viernes, 3 de febrero de 2012

TU CASA ES COMO TÚ

Tu casa es como tú,
un lugar acogedor
que respira belleza y empatía.
Habla con normalidad,
huele a pan de nueces,
tiene ojos vivos
e inquietos
en las paredes.
Tiene
invierno
y tiene verano.
Tu casa es como tú,
o como estar
en un pequeño cuento de hadas:
un sofá que te mantiene quieto,
precavido y alerta,
un televisor que televisa cactus
que no hieren,
una puerta de armario donde reflejarse,
un arcón, una chimenea,
una guitarra,
una puerta blanca que te esconde.

martes, 15 de noviembre de 2011

TABÚES

Vienen de todas partes,
caen por su propio peso,
me rodean,
me tienen hasta los huevos,
insulto gratuito.
Tiro la primera piedra,
canta el gallo con su canto galaico
y los versos tienen aroma de fragilidad;
como las flechas que lanzan Carol y Lucinda,
esas que rompen cristales de vaho.
Siempre digo:
sobran sociedades actuales fumigadas por el artificio;
tú me tomas por loco,
y a pesar de todo sigo leyendo tus diarios.
Importa poco si lloras o lames los cuchillos,
aquí el cielo no es negro ahora y después azul,
ni todo es rojo en tus labios hechizados.
Tienes el carisma de los ganadores,
pero poco importa cuando la velocidad aumenta,
y tu pelo pierde el contacto con tu cuello,
y tus manos se topan con la resistencia de mi cuerpo.
Poco importa y nada queda de la cerveza fría en la nevera.
Poco importa y todo sobra.
Son tus tabúes los que frenan el rodaje de los días.
Son los dardos impasibles.
Siempre espero.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LÍNEA 10

Fue en la boca del metro,
tú fumabas y mirabas la gente pasar,
y pasaba mucha gente.
Me senté a tu lado,
disimulé, mal, como siempre.
Me preguntaste la hora.
Era medianoche.
No recuerdo los detalles,
pasamos las horas deambulando.
Tu sonrisa desvelaba sorpresa,
mis dedos deseaban tocarte.
Llegó la hora de los dementes:
ruido, sirenas y cuerpos;
sólo cuerpos moviéndose
por las calles desiertas.
Nosotros no,
no éramos sólo dos cuerpos.
Éramos dos viajeros,
dos extraños al margen de la extrañeza
de conocerse sin más,
dos extraños que se buscan,
dos locos, quizá,
aburridos de un sino cansino,
tan sutilmente avocado al desastre.
La música bullía
desde algún sótano cercano,
un ritmo suave, tibio, luminoso.
Dijiste:
–Sabes...
me gustaba tocar el xilófono.
Abría los ojos,
miraba la luna llena,
y en la noche golpeaba
las láminas de madera,
verde, azul, rojo, naranja y amarillo.
–A mí me gustan las palabras–,
te dije.
Y ahora soy incapaz
de sacarlas de mi estómago.

viernes, 28 de octubre de 2011

MEJOR CONSTRUYE UN PUENTE

Cuando todo marcha mal
mejor construye un puente.
El abuelo
sabía bien lo que decía.
Y si es por arriba,
por encima de todo,
mucho mejor.
Aquí estoy,
en un día como hoy,
con la mente neblinosa,
con los dientes apretados,
la piel tensa,
los dedos tecleando
las palabras,
pensando la estrategia,
dibujando planos,
uniendo puntos invisibles,
anudando luces sobre el asfalto.
Piensa,
pequeño,
en materiales sólidos,
pero no en la piedra,
tus cimientos necesitan materias vivas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

DÍAS RAROS

Leo un libro
que me sabe a poco,
la verdad.
Tiene orificios
que dejan escapar el frío;
como una tarde de otoño,
de esas que avecinan invierno.
Me deleito en el humo,
en el rostro
de una chica
que me viene a la memoria.
Saco una cerveza
bien fría,
enciendo la tele,
comedia romántica.
Joven periodista
y abogado adinerado,
llueve,
salen de un restaurante,
un coche los recoge.
Me detengo.
Recuerdo el libro,
su lectura como un cuchillo
cortando el aire que respiro.
El chófer,
la pieza que faltaba,
era eso,
había perdido el ritmo
de la narración;
el chófer
era la clave.
Vuelvo al género negro.
Es tan fácil distraerse
con el humo
y el rostro de una chica hermosa.