El viento humedece las copas de los
árboles,
azota con fuerza el agua que viene del
cielo,
mientras yo
observo
a lo lejos
el silbar de los pájaros
en las rocas desnudas.
La noche llega.
Tiene la dulzura de la fruta prohibida.
Adormece los ojos y me cubre de sueños.
Quietud.
No hay fuerza suficiente en el universo
para alejarme de aquí.