domingo, 13 de noviembre de 2011

LÍNEA 10

Fue en la boca del metro,
tú fumabas y mirabas la gente pasar,
y pasaba mucha gente.
Me senté a tu lado,
disimulé, mal, como siempre.
Me preguntaste la hora.
Era medianoche.
No recuerdo los detalles,
pasamos las horas deambulando.
Tu sonrisa desvelaba sorpresa,
mis dedos deseaban tocarte.
Llegó la hora de los dementes:
ruido, sirenas y cuerpos;
sólo cuerpos moviéndose
por las calles desiertas.
Nosotros no,
no éramos sólo dos cuerpos.
Éramos dos viajeros,
dos extraños al margen de la extrañeza
de conocerse sin más,
dos extraños que se buscan,
dos locos, quizá,
aburridos de un sino cansino,
tan sutilmente avocado al desastre.
La música bullía
desde algún sótano cercano,
un ritmo suave, tibio, luminoso.
Dijiste:
–Sabes...
me gustaba tocar el xilófono.
Abría los ojos,
miraba la luna llena,
y en la noche golpeaba
las láminas de madera,
verde, azul, rojo, naranja y amarillo.
–A mí me gustan las palabras–,
te dije.
Y ahora soy incapaz
de sacarlas de mi estómago.

viernes, 28 de octubre de 2011

MEJOR CONSTRUYE UN PUENTE

Cuando todo marcha mal
mejor construye un puente.
El abuelo
sabía bien lo que decía.
Y si es por arriba,
por encima de todo,
mucho mejor.
Aquí estoy,
en un día como hoy,
con la mente neblinosa,
con los dientes apretados,
la piel tensa,
los dedos tecleando
las palabras,
pensando la estrategia,
dibujando planos,
uniendo puntos invisibles,
anudando luces sobre el asfalto.
Piensa,
pequeño,
en materiales sólidos,
pero no en la piedra,
tus cimientos necesitan materias vivas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

DÍAS RAROS

Leo un libro
que me sabe a poco,
la verdad.
Tiene orificios
que dejan escapar el frío;
como una tarde de otoño,
de esas que avecinan invierno.
Me deleito en el humo,
en el rostro
de una chica
que me viene a la memoria.
Saco una cerveza
bien fría,
enciendo la tele,
comedia romántica.
Joven periodista
y abogado adinerado,
llueve,
salen de un restaurante,
un coche los recoge.
Me detengo.
Recuerdo el libro,
su lectura como un cuchillo
cortando el aire que respiro.
El chófer,
la pieza que faltaba,
era eso,
había perdido el ritmo
de la narración;
el chófer
era la clave.
Vuelvo al género negro.
Es tan fácil distraerse
con el humo
y el rostro de una chica hermosa.

jueves, 22 de septiembre de 2011

AGUJAS DE NÁCAR

Tiene latido
y tiene murmullo,
roza tus labios el viento y la noche,
caen las miradas,
cerca, se tocan.
Tengo la duda clavada en la piel.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA TORMENTA II

Diluvia.
No sé ve nada a través del cristal.
El baile frenético del limpiaparabrisas.
Me aparto, el asfalto resbala.
Abro la ventanilla.
Entra el agua como un torrente,
ilumina la noche.
Los destellos ciegan.
La tormenta,
también la tierra mojada,
reina en un reino de luces imposibles.
Me sorprende,
el viento aleja y acerca
la humedad sostenida por hilos invisibles.

martes, 30 de agosto de 2011

CANCIÓN DE VUELTA


Entra el agua con la sal y con las algas,
todo el mar de golpe,
moluscos y horizontes.
Habrá que alejarse
de los días en la costa,
tu piel está morena y tus ojos son tan dulces...
Las olas arremeten con su aliento,
dibujas en la arena el mapa del tesoro,
el almíbar del deseo.
Las canciones pop te invaden,
como me invade a mí el ruido del motor
y las estelas que surcan el cielo.
Escribo entrecortado,
me da por pensar que estoy soñando.
Abro la escotilla,
entra la luz del sol.

jueves, 25 de agosto de 2011

LA TORMENTA


La tormenta,
fue la tormenta.
Ahora lo entiendo.
Trajo la locura escondida en el trueno,
se clavó en mi estómago,
como una serpiente que envenena
el corazón de la manzana.
Fue la dulce voz,
también los ojos, quizá los labios.
La tormenta encadena destellos,
ruge, y, finalmente, dispara.
Sin avisar.
Ilumina la noche
con la virtud del relámpago,
descarga la lluvia que no cesa,
rompe el aire,
crea un vórtice donde soy yo mismo.
Sin refugios.
La piel mojada y abiertas las fronteras.