martes, 31 de mayo de 2011

VIAJE TELEGRÁFICO A PARÍS

El avión toma tierra,
la lluvia remueve tu pelo,
las manos entrelazadas
son solo un espejismo,
tus guantes te delatan.
Un taxi se detiene junto al hotel,
las maletas pesan,
te apetece bailar un charlestón.
Es de noche,
la lluvia remueve tu pelo,
sales huyendo,
se oyen carcajadas por toda la calle.
Alguien grita,
doblo la esquina y estás allí,
el pañuelo de seda cae al suelo,
lloras.
Un chico de pelo corto corre.
En la comisaría hablan francés,
es evidente
pero ni tú ni yo entendemos nada.
Volvemos al lugar del crimen,
corremos,
tres manzanas más abajo
encontramos
un oscuro callejón y una tapia.
No está el dinero, pero sí el pasaporte,
el móvil y el billete de vuelta.
Te tranquilizas.
Me hubiera gustado
que perdieras la identidad,
saber si te hubieras arriesgado
a desaparecer en las calles mojadas,
tu pelo mojado por la lluvia,
la lentitud de mi mano
perdida en tus flecos.

viernes, 20 de mayo de 2011

PUNTO DE FUGA

Si recorres la vía,
testigo imperturbable,
si recibes el calor del sol
con dotes de grandeza,
con los brazos enmarañados
a la multitud que se alza despacio,
si decides que es tu tiempo,
normas de corrección,
ortografía utópica,
punto de fuga en la mirada,
si no entiendes nada
y mis palabras te parecen vacías.
Sigue esta noche la senda del miedo.
Déjate embaucar por los sueños prohibidos.
Levanta los mundos que parecen abrigarte,
pero solo te aprisionan.
Decide donde confluyen las líneas del horizonte.

jueves, 21 de abril de 2011

COMBUSTIÓN

Camina despacio,
habita los arcenes de la carretera,
necesita sentir que el cielo toca el suelo.
Allí a lo lejos otea la silueta gastada
de un árbol,
las ramas buscan hojas
que abriguen su cuerpo quemado
por el rugido de un motor.
Recoge cenizas y cubre su rostro
de un gris azulado,
respira monóxido de carbono,
quiere ahullentar
los fuertes latidos de su corazón.
No es suficiente;
su retina aún guarda
los recuerdos eléctricos
que le atenazan al mundo.

domingo, 10 de abril de 2011

TRISFE (POEMA FRANCÉS)

Amanece,
es martes,
también abril.
El humo sobre la mesa
anuncia tus labios,
viene hasta aquí
el océano con su verde mar,
con su cuerpo verde,
agitada espuma
y algas de sal.
Me cuentas
aquella historia,
la de la chica rusa
que dejó caer las sábanas
manchadas de amor
por la ventana.
Te ríes,
dibujas en mí
el rostro de la ruptura,
dejo atrás
el frío invierno,
la piedra,
la nota disonante
que atraía el miedo.
La nevera está vacía,
la llenaremos de fresas con nata,
de viajes a Nebraska,
de agua, chocolate y pasas.
El vecino de arriba
ya comienza con su baile,
música de vals y pasos de claqué,
ruido en la cocina,
dices: café solo con hielo
y galletas,
anuda la corbata erróneamente,
te gusta su traje de dandi
a través de la mirilla.
Te leo unos versos de Rimbaud,
dices: yo no te haré pasar por el infierno;
y aunque aquí aprieta el sol
y creo ver cierta malicia
en tu mirada,
te creo,
porque el cine francés
tiene más de dulzura
que de amargura.

martes, 29 de marzo de 2011

PAISAJE Y REALIDAD

Deshago los pasos,
los cómplices y los perdidos,
cautivado,
encendido en la absurda dignidad
de la palabra no dicha.
No recuerdo los nombres
de la gente que conozco,
pero sí sus rostros
y el timbre de la voz.
Recuerdo el movimiento,
roto, tenue, de las miradas.
Recuerdo los pasos,
el quebrado suspiro de tus labios.

viernes, 25 de marzo de 2011

EVOLUCIÓN

Miras desafiante el espejo,
tu rostro no es tu rostro,
es un mundo abocado al desastre.
Sobre la mesa: anfibios.
Eres un ser tóxico para ti mismo,
pero tienes el poder de la metamorfosis.
Antes duda, ahora certeza.

Está frente a ti,
es un gato negro que grita,
sus fauces son de oro,
acaricias su pelo como un rito.
Necesitas la suavidad de la noche.
Una chica dulce agrieta tu corazón,
tiene los labios derretidos
y las manos frías,
el hielo de la copa se deshace en sus dedos.

La luz de la farola embiste el deseo.

lunes, 7 de marzo de 2011

ELEGÍA

Llegan hasta aquí
con el canto tenue de una plegaria,
con las voces encendidas por la ira,
con la extraña virtud del olvido.

Duermen derrotados sobre la hierba
y Walt Whitman aparece en sus sueños,
les recuerda que los bosques son de oro,
que la ciudad tiene antenas de miseria,
receptores que atesoran el miedo en nuestras cabezas.

El amor se esconde de la visión clara,
permanece a la espalda, como una amenaza,
eso dicen hoy en todos los medios.
Sea cierto o no,
acaba dentro de sus palabras,
lo repiten como un estallido,
como un tsunami que nos trae de golpe
toda el agua del mar.

Entonces
arañan de contaminación nuestros recuerdos,
deshojan las flores que nacen
entre las nudosas raíces de los árboles,
nos hacen olvidar los cuentos
de un tiempo que no nos pertenece,
que no tiene cabida en este ahora,
donde solo nos queda realidad,
esta amarga realidad que nos delata.